Viajes en prime time

Dutifri‘, ayer, 16,6% (2.613.000). Alrededor, fútbol (La Sexta, 3,9; La 2, 7,3), Spiderman 2 (23,8) y Novia a la fuga (15,2). 

El amor berlinés

La Petite Claudine: “Despedirse de Berlín es más difícil de lo que parece. Mucho más cuando es primavera, las terrazas desbordan mujeres bonitas con sandalias nuevas y viene gente de todas partes atraídos como abejitas por el dulce amor berlinés, que es como el aquí-te-pillo-aquí-te-mato oportunista de toda la vida pero con la intensidad trágica de un accidente ferroviario y sin efecto postraumático aparente. Cualquier persona sensible lo nota nada más salir del avión, que el amor berlinés es distinto. Unos dicen que es por las guerras, otros dicen que Berlín siempre ha sido y siempre será así…” (sigue

Dolor y belleza

Del dolor al consuelo: «He vuelto a Nueva York, pero no he sido capaz de ir a la Zona Cero». En ABC. En El Correo. En El Comercio. En Ideal. En La Verdad.

El gran tesoro de la vieja Europa. En ABC.

El renacimiento de la (e)música. En ABCD. En La máquina del tiempo.

El final del verano, el principio del largo y tortuoso curso

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Cielo de agosto

Una pareja juega a las cartas con una baraja española (la sota de bastos asoma tras el hombro quemado de la chica); un francés que ríe sin pausa con la “j” y con la “i” lanza a Diego en busca del cielo, primero, y del azul de la piscina, al cabo; una canaria de acento cerrado despacha su cocacola en dos tragos, y una negra quizá británica luce un cuerpo desnudo -atlético, perfecto- mientras pasa distraídamente las quinientas páginas, o así, de un best seller de bolsillo. Hay otros libros sobre las hamacas, todos de un volumen apreciable, y algunas revistas -una de ellas de pasatiempos, otra femenina-, pero ningún periódico, salvo los míos. Veo los auriculares de un mp3 que no es un ipod (noticia), al tiempo que el sol reaparece tras las nubes bajas que cubren el valle de la Orotava, allá lejos. Hace calor, esa clase de manta pegajosa de la que sólo te libras con una zambullida en el frío del Atlántico. En este hotel cuento tres ordenadores, a cuatro euros la hora. Mientras escribo estas líneas insustanciales destinadas al blog del verano, mi vecino de sol no deja de hacer fotos con el móvil, clic, clic, y yo echo la tarde en descifrar una duda banal: ¿cuánto habrán perdido los hoteles en las llamadas de teléfono que ya no se hacen desde las habitaciones? ¿Qué parte del check out se han comido los móviles y los ordenadores, como este Dell configurado con un “teclado english” en el que sufro para escribir en español?

La prueba


La prueba

Originally uploaded by J. F. Alonso.

Esta tarjeta acredita lo que parece: acabo de volver del viaje inaugural del Freedom of the seas, el mayor barco de cruceros del mundo. El relato de la aventura, en La vuelta al mundo.