Horario de misa

Al PSOE le viene Dios a ver.

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Tropecientos millones de españoles contra el laicismo

Las cifras del manifestódromo:

  • Con 2 personas por m2, se obtiene un total de 86.790 manifestantes.
  • Con 3 personas por m2, se obtiene un total de 130.185 manifestantes.
  • Con 4 personas por m2, se obtiene un total de 173.580 manifestantes.
  • + Los teocons se hacen con el mando.

    + Fernando González Urbaneja: De lo escuchado me llamó la atención un comentario del cardenal de Valencia, Agustín García Gasco: “no se respeta la Constitución y nos dirigimos a la demolición de la democracia”. Son textuales y fueron leídas, es decir que antes fueron escritas y, supongo, meditadas. La defensa de la Constitución por parte de un obispo como García Gasco es novedosa, ni le gustaba ni le gusta esta Constitución, de manera que su defensa es una noticia, ¿o no?. Lo mismo que lo es la alusión a la “democracia” un invento liberal de poco más de dos siglos (muy reciente para la Iglesia) propio de esas sociedades relativistas que tanto inquietan a los obispos. ¿Porqué esas referencias? ¿Qué pretende el cardenal? No acierto a comprenderlo.

    + Gwyoming. Defendiendo la democracia, como siempre.

    ¿Y por qué tiene que haber misa en la radio pública?

    La retransmisión dominical de la misa se traslada a Radio 5 desde Radio 1.

    Educación para la Ciudadanía y duros de mollera

    Fernando Savater: Aún hay duros de mollera que se escandalizan al escuchar que ciertas disposiciones éticas responden a las exigencias mayoritarias de convivencia y no a la conciencia de cada cual. Pues sin embargo así es, al menos en las democracias del siglo XXI. Por eso también la Educación para la Ciudadanía no puede ni debe confundirse sin más con la formación moral. Hay una dimensión ética que corresponde a las convicciones de cada cual y en la que ninguna autoridad académica puede intervenir: nadie debe imponerme la obligación moral de considerar aceptable la homosexualidad o el aborto, si mis creencias o mi razón me dictan otro criterio. Pero es necesario que conozca el valor moral de tolerar cívicamente aquellos comportamientos que no apruebo o incluso que detesto, siempre que no transgredan la legalidad y en nombre de la armonía social pluralista. Aún más: debo comprender la valía ética -estrictamente ética- de las normas instituidas que permiten el pluralismo de convicciones y actitudes dentro de un marco común de respeto a las personas. Y eso delimita una frontera entre lo que puede y no puede aceptarse también a nivel personal: tengo derecho a considerar vicio nefando la homosexualidad pero no a hostilizar o proscribir las parejas homosexuales. Puedo tener personalmente por importantísimas las raíces cristianas de Europa, pero no puedo considerar mal europeo a quien no sea cristiano ni mal español a quien no sea católico. Y puedo tener la íntima convicción de que muchos malvados merecen la pena de muerte, pero no debo ocultar a los jóvenes que la sociedad democrática en que vivimos ha adoptado como norma la abolición del castigo capital por sus implicaciones deshumanizadoras. Es decir: debe haber una asignatura de ética que reflexione sobre el origen, fundamento y necesidad de los valores humanos en general y una asignatura de Educación para la Ciudadanía que transmita la exigencia moral de tener valores comunes instituidos legalmente, que sirvan de directrices al comportamiento social aunque no puedan serlo siempre de la conciencia personal.

    Sobre el catolicismo

    Gustavo Martín Garzo: “…Queridos obispos, os recordamos rigiendo la vida entera de este país. Diciéndonos cómo debíamos comportarnos, las películas y libros que podíamos ver y leer, hasta dónde podían llegar nuestras caricias. Recordamos vuestras lúgubres Semanas Santas, vuestros colegios clasistas, vuestra feroz persecución del deseo, vuestras terribles amenazas, vuestra malsana obsesión por los asuntos de alcoba. Os recordamos introduciendo a Franco bajo palio en las catedrales y, sin embargo, hemos guardado un respetuoso silencio para no disgustaros. Pero eso lejos de bastaros os ha servido para envaneceros y volver a clamar contra todo aquello que no se pliegue a vuestros preceptos. Creo que va siendo hora de que os calléis. Hora, por ejemplo, de poner fin a los insensatos privilegios económicos que seguís reclamando, y de volver a la idea de una educación laica, ajena a cualquier creencia religiosa. Se habla de los derechos de los padres a decidir la educación de sus hijos, pero por encima de estos derechos están los de los propios niños, sobre todo, el derecho a ser educados en los valores universales de la razón y la tolerancia….”. (sigue)

    En materia de libertades los obispos van muy flojos

    Fernando González Urbaneja: “La beligerancia de los obispos contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía es un asunto preocupante, que puede acabar muy mal. En la nota oficial, supongo que meditada, los obispos señalan que “se puede recurrir a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia…” ¿Tiene sentido aludir a los “medios legítimos”, supondrá apelación implícita a los menos legítimos?”