Otro golpe judicial a El Mundo, la Cope y la teoría de la conspiración

La Sección 15 de la Audiencia de Madrid ha pulverizado el último eslabón de la llamada teoría de la conspiración, la del informe del ácido bórico, que fue empleado por el PP y sus medios afines para vincular a ETA con el 11-M. El tribunal ha hecho pública su sentencia en la que absuelve del delito de falsedad a cuatro altos cargos de la policía científica, entre ellos, el jefe de la unidad, el comisario Miguel Ángel Santano.

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Losantos, con desgarro anal

Javier Pérez de Albéniz: Una jornada negra para el periodismo de élite: El niño de la COPE se repone en la UVI de la sede de su cadena, tras haber recibido la extrema unción, de las graves heridas sufridas en el mano a mano con El niño de Rajoy. Han sido tres miembros de su propia cuadrilla, Aguirre, Acebes y Zaplana, quienes, por sorpresa y con saña, han corneado al diestro de los obispos en sus partes más íntimas. “Nunca me he fiado mucho de los políticos”, susurró el bueno de Losantos al abandonar, con evidentes síntomas de desgarro anal, el juicio por injurias a Gallardón.

Gallardón contra Losantos: “Cuando se me acusa de querer que queden impunes los autores de 192 asesinatos…”

El Follonero y San Federico, el ponderado

Federico I el Santo

Jordi Évole, el Follonero: “Alguien tenía que decirlo. Y hacerlo. Y hemos sido nosotros. Pedir la beatificación de Federico Jiménez Losantos en el mismísimo Vaticano. Si Jesuscristo multiplicó los panes y los peces, él ha multiplicado la audiencia de la COPE. ¡Milagro! ¡Federico Santo!”-

La guerra de la independencia de Mariano Rajoy

Veamos los hechos. El PP pierde las elecciones, las de 2004, después de un atentado que muchos españoles asociaron a la guerra de Irak. El PP se acuesta con una derrota que creyó victoria segura, y tras el ruido de las bombas y el vértigo de la pérdida pasa cuatro años con la bielda en la sangre, tras la sombra de los pejotas y losantos. Voluntariamente o no -a estas horas resulta indiferente-, Rajoy deja que la oposición parezca una marioneta movida por unos cuantos telepredicadores y un grupo de líderes airados del PP, esos que cambiaron el ABC por la Cope y El Mundo, esos que jalearon cientos de portadas y horas de radio sobre la teoría de la conspiración, que descubrieron la sombra de Zapatero detrás de Josu Ternera, que gritaban zETAp bajo las faldas de Rouco y la AVT, zaplanas y sotanas. Y si no era así, ¿por qué Rajoy dejó que lo pareciera? Los cuatro años de ese PP desleal y faltón embarraron tanto el terreno de juego que todos hemos tenido que pasar por la lavandería. Un presupuesto en detergente, mire usted. Y total, para nada. Como intuía Arriola, el sociólogo de Aznar y luego de Rajoy, cuando el PP se pasa de frenada aumenta su índice de rechazo, crece como la espuma el grupo de los que una noche sueñan a Zaplana y Acebes otra vez en el Gobierno y por la mañana se levantan con la papeleta del PSOE en la mano. ¿Y si Rajoy no era así, por qué aguantó una legislatura entera dejándonos creer que avalaba a su jauría? 9M, cuatro años más en la oposición, y el líder decide declarar la guerra de la independencia de los medios. Parece darse cuenta de que el enemigo está en casa, de que Esperanza no quiere esperar, de que los pejotas ya no le necesitan en su carrera en busca de poder y dinero. Nunca pensé que Rajoy pudiera comportarse tan aviesamente, escribe hoy el pequeño talibán. Es lo más suave que le espera al gallego indeciso. A no ser que se rinda, que entregue el partido a los “liberales”. ¿Lo hará? ¿Puede romperse el PP? En el éxito de su guerra de la independencia hay mucho más en juego que su destino personal.

La “Brunete mediática” contra Rajoy

A la Brunete mediática no le gusta este Mariano Rajoy… (sigue).