La historia no les absolverá

La invasión ilegal de Irak, basada en mentiras e informes manipulados, es a estas alturas un desastre de dimensiones inabarcables. (Juan Goytisolo)

La llegada de la televisión al móvil augura una nueva era en la sociedad del entretenimiento

La televisión se resistía a abandonar el salón. Pero ya abundan las experiencias de canales en directo, descargas de vídeos o programas hechos para el móvil

Ya es una realidad técnica, y pronto lo será comercial. La televisión, como antes la telefonía y los ordenadores, puede vivir su «segunda juventud» al hacerse móvil. Y el proceso parece inevitable. Los tecnófilos que trabajan en el sector creen que ha pasado el tiempo de estar atados a un cable para hablar por teléfono, a un pc de sobremesa para navegar en la red, a una consola conectada a la televisión para jugar y al cuarto de estar para ver el partido de la Liga de Campeones. «Todo lo que puede ser móvil, lo será», sentencia José Luis Martínez, consejero delegado de Nokia España.

Telefónica Móviles, Abertis y Nokia presentaron hace unos días el primer proyecto de televisión en movilidad en España. De momento, es una prueba piloto para analizar errores y atisbar posibilidades de negocio, pero el hecho es que ya hay quinientos terminales Nokia 7710 de Madrid y Barcelona en los que pueden verse catorce canales en directo. Sólo es el principio de una carrera en la que, de una u otra manera, participan todos los operadores, y que probablemente implique «una transformación de la sociedad parecida a la que hemos visto en la telefonía», según afirma Tobías Martínez, director general de Abertis Telecom.

El optimismo de las tres empresas citadas se apoya en la idea de que «la convergencia digital permite unir productos de tecnología de consumo», según José Luis Martínez. Y en algún que otro dato: en España hay veintisiete millones de televisiones, bastantes menos que los cuarenta millones de móviles que citan las estadísticas. Al cabo, muchos clientes por conquistar, otras franjas horarias para ver la televisión (a primera hora, en el tren, camino del trabajo; a medida mañna, en la sala de espera del ambulatorio…), nuevos formatos creativos. «Una revolución», opina José Luis Martínez.

En Finlandia ya ha concluido una prueba piloto similar a la española. De hecho, tras ordenar y valorar sus conclusiones, la Mobile Television ha echado a andar con una tarifa plana de cinco euros mensuales que da acceso a un paquete básico de canales. Desde luego, hay más iniciativas en marcha, en distintas fases de expansión. MobiTv, por ejemplo, distribuye sus servicios en EE UU, Canadá o el Reino Unido. Dentro de cinco años, unos 125 millones de habitantes podrán ver programas de televisión en sus teléfonos móviles, según un estudio elaborado por el Grupo Informa.

En España, Vodafone y Amena tienen ya su oferta de televisión móvil. Vodafone permite a sus clientes descargarse los primeros vídeos de Disney especialmente creados para el teléfono móvil. O ver las noticias, o videoclips, o los microprogramas que hace MobuzzTV, ideados y grabados en distintas lenguas desde sus oficinas en España. Amena tiene una oferta parecida de televisión en vivo o descargas de goles, vídeos, noticias o espacios de humor. El siguiente paso es la prueba piloto que acaba de comenzar: catorce canales, incluidos todos los de ámbito nacional, en directo. En marzo de 2006 conoceremos los resultados del test. Y quizá a final de ese mismo año podamos ver en los escaparates ofertas de suscripción en toda regla.

En busca de un estándar tecnológico que permita la «convergencia digital»
Diferentes tecnologías (a través del satélite, como en Corea, o mediante el uso del videostreaming, que reproduce archivos de sonido y de vídeo a medida que se van «bajando» de internet, como en España) y un fin: la televisión en el móvil. Los expertos buscan no obstante un estándar que facilite la «convergencia» digital, los mismos canales difundidos por distintos medios. Telefónica, Nokia y Abertis creen que la mejor opción es la DVB-H, una variante de la Televisión Digital Terrestre. De hecho, se utiliza la misma antena emisora, y una frecuencia que, por ahora, es provisional, a la espera de que la Administración adjudique el espacio definitivo. La señal que necesita un móvil «pesa» menos que la que hace falta en los receptores tradicionales, lo que multiplica el número de canales que pueden recibir los móviles. En principio, no harían falta más repetidores terrestres, aunque estos meses se aprovechará para analizar la calidad de recepción en calles estrechas o interiores. La interactividad y los servicios comerciales también se someterán a prueba.