Una borrachera de fútbol

Alfredo Relaño. No eran ingleses, no, apenas había ingleses, pero cada hombre cumplió con su obligación. Fútbol noble, abierto, de ataque, entrega, entusiasmo, riesgo y nobleza. Fútbol envidiable. Y no eran ingleses. ¿Entonces? La cuestión no son los genes, sino la atmósfera, el respeto al juego, a la norma, la lealtad, el sentido de la solidaridad, de la tarea bien hecha. Jugadores que en otros lugares (aquí, sin ir más lejos) son tramposillos, ñoños, ventajistas o rácanos, allí son competidores ejemplares. Tipos obsesionados con el buen trato al balón, con el apoyo recíproco en el compañero, con respeto a la regla y al árbitro.

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