Feliz Navidad a los madridistas… y a los terrícolas de buena voluntad

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La peli porno de Penélope Cruz

En ‘Cosas que contar’, el videoclip del cantante Eduardo Cruz, sus hermanas Penélope y Mónica interpretan a dos dobladoras de cine porno.

Pe o pa, la pregunta del millón.

Termina la legislatura de una gran mentira

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En la legislatura anterior fue Irak.

Crimen y castigo

Iñaki Gabilondo: Finalizó la legislatura; tan bronca, tan obsesiva, que nos aparece borrosa. Quien quería que no hubiera forma de distinguir las voces de los ecos estaba a punto de conseguirlo. Por fortuna surgió en esta última sesión el pertinaz Pujalte, inasequible al buen juicio, y nos devolvió la claridad. Con una argumentación al estilo de Cantinflas lo hiló todo para terminar hablando de terrorismo. Y volvimos a ver con gran nitidez el deplorable papel interpretado por el PP en toda la legislatura; y las cosas que dijo, y las acusaciones que hizo. La magnitud de su deslealtad podrá discutirse sobre los merecimientos de este Gobierno para ser revalidado el 9 de marzo. Pero nos parece indiscutible que el modelo de oposición ejercido por el PP no merece ser premiado el 9 de marzo.

Real Madrid: no está en los genes

No está en los genes. Juan Pimentel

No debe estarlo porque yo soy madridista desde que recuerdo, y ni mis padres ni mis abuelos portaban el rasgo. Tampoco mis hermanos, aunque alguno ha experimentado la mutación en edad provecta. No está en los genes porque entonces acabaríamos apelando a la sangre, la raza, la tribu o cosas peores.  

Mi madridismo se explicaría más fácilmente por razones mediombientales o culturales. Viví mi infancia cerca de Chamartín. Y la patria de uno, como decía el otro, es su infancia. Es cosa cantada: la gente cambia de trabajo, de mujer, de país, pero del equipo de tu infancia ni de coña (de no mediar una conversión paulina o un psicoanálisis carísimo). 

Así que el amor a unos colores (blancos) e incluso al propio fútbol como juego febril que soporta toda la enseñanza y la belleza de la propia vida, se gesta de niño, cuando se fijan los traumas y pasiones que nos acompañan para siempre.  

Ver un partido en el Bernabéu me devuelve a la fe de Camacho y Pirri, al placer ralentizado de Netzer o a las leyendas que oía en mi barrio, los tiempos homéricos de las seis copas de Europa. Tiempos imaginados, tan fascinantes e indestructibles como los relatos bíblicos, como los propios Reyes Magos.  

Ser madridista es un regalo, sí, una epifanía, aunque a veces te traigan carbón: algo habrás hecho mal. Ser madridista, o al menos como a mí me gustaría serlo -que madridista, como pintor o conserje, se puede ser de muchas maneras-, significa ser miembro de una comunidad privilegiada y en ocasiones, ay, algo sobrada. Significa adorar a Di Stefano sobre todas las cosas; ser capaz de visualizar la volea de Zidane sin encender la tele; añorar las cabalgadas desaforadas de Roberto Carlos; descubrirse ante la resistencia de Raúl a la derrota. Ser del Real Madrid es un lujo, pero también una responsabilidad.      

Hace unas cuantas décadas yo aplaudí a Cruyff en el Bernabéu. Era un crío, mi vecino casi me pega. Lo diré ya: el madridista que yo quiero ser ama al fútbol por encima de otras idolatrías. Por eso adora a Di Stefano, a Raúl o a Zidane. Por eso detesta ganar sin merecerlo, humillar o escupir al contrario. Y por eso siente debilidad por Juanito, aquel genio capaz de lo mejor y de lo peor, tan humano, tan idéntico a nosotros mismos.   

Así que el madridismo es un sentimiento y un deseo. A veces también es una lata. Hay domingos desangelados en los que uno se plantea qué hace ahí, viendo aquello, sin arte ni nervio ni ná. Pero siempre regresas al campo. Por la promesa de volver al recreo y disfrutar como hacía años, como tantas veces. No está en los genes. Pero desde hoy, sí en ADN.

¿A quién coño le importa ganar las elecciones?

Dicen que dicen que un importante político español tiene la costumbre de celebrar su cumpleaños ofreciendo una cena a unos ocho o diez amigos íntimos también del mundo de la política, que acuden a la cena con sus parejas respectivas. Dicen que dicen que, en dicha cena, se aprovecha también para celebrar, con algo de anticipación, las fiestas navideñas, ya que el cumpleaños del referido político tiene lugar durante la segunda semana de diciembre. Dicen que dicen que uno de los matrimonios fijos en esa cena es el matrimonio Aznar aunque dicen que dicen que, en este caso, la amistad del anfitrión es más con Ana Botella que con su marido. Dicen que dicen que otro de los asistentes habituales es el portavoz del PP en el Senado y Director de Campaña de este partido, Pío García Escudero, que volvía a España después de pasar el Puente de la Constitución en Londres, de vacaciones, en compañía de su familia. Dicen que dicen que en la cena de este año que tuvo lugar hace apenas unos días, José María Aznar, amigo consorte, estaba de bastante mal humor. Dicen que dicen que tuvo lugar más o menos este diálogo (no es literal, aunque debió de parecerse bastante):

– AZNAR: Desde que he vuelto de Estados Unidos, no hago más que leerme los periódicos y no encuentro ni una sola información interesante referida al Partido. No aparecéis por ninguna parte, no sois noticia. (MIRANDO A PÍO) ¿Se puede saber qué coño estáis haciendo?

– PÍO: Bueno, en realidad sí que se están haciendo muchas cosas…

– AZNAR: ¡Sí, marcharnos de puente! ¿Tengo que recordaros que las elecciones son en marzo y que, con las Navidades, diciembre y enero son meses perdidos? ¡No queda tiempo y no veo que estemos haciendo nada!

– PÍO: No hay que dramatizar. Manejamos unas encuestas que nos dan ganadores en marzo, un par de puntos por encima del PSOE…

– AZNAR (encolerizado): ¿Me quieres decir a quién coño le importa que ganemos las elecciones? ¡En marzo no nos presentamos para ganar, ganar no importa una mierda! ¡Lo que importa es gobernar! ¿Dicen tus encuestas que vamos a gobernar? ¿A que eso no lo dicen?

– PÍO (ruborizándose y agachando la mirada): …

Dicen que dicen que el ambiente se tornó algo denso durante todo el resto de la cena. Dicen que dicen que esto lo ha contado quien de verdad lo sabe porque estaba presente en la cena. Dicen que dicen.

La televisión de Rajoy

Isaías Lafuente: Tiene su gracia que sea el PP quien hable de pluralidad, considerando que Urdaci, el director -impuesto entonces por el PP- fue condenado por manipulación informativa. Tiene gracia, en efecto, que lo digan habida cuenta de que cuando la gente se manifestaba contra la guerra, en la TVE del PP se programaban películas del estilo “Las chicas de la cruz roja”. (sigue)

  • No sé si Lafuente lo dijo, pero es curiosa la doctrina Rajoy sobre la tele y los debates, teniendo en cuenta que en las dos legislaturas de la era Aznar no los hubo.
  • Rajoy y los electroduendes.