El difícil camino de La Sexta

La Sexta ha puesto cien millones, cien kilos (de euros, claro), para emprender el vuelo con un balón en los pies. Tela marinera. El negocio de la televisión es complejo, no hay duda, tanto que hasta los optimistas dejan caer la cifra de un lustro, cinco años, para empezar a ganar dinero. Eso con suerte. A día de hoy, La Sexta camina cuesta arriba. De las seis personas que me rodean, tres no la han visto, y dos no saben cómo sintonizarla. Más allá del espejismo del mundial, un 2 por ciento de share sería un éxito. Por lo que ayer vi, la programación es baladí: un canal estilo "El club de la comedia". Lo mejor (a la espera de las series estadounidenses) es el programa de entrevistas de Olga Viza: sí, había una forma original de hablar con un personaje. Como estoy seguro de que nadie lo siguió, lo explico. El entrevistado era Íker Casillas; el escenario, la habitación 623 de un hotel, y los entrevistadores, que iban pasando a la estancia de uno en uno, para hablar de diferentes aspectos de la vida del portero del Real Madrid, eran Unai (su hermano), Arancha de Benito (la ex ¿o no? de Guti), Enrique Cerezo (presidente del Atlético), Trinidad Jiménez y Pipi Estrada (amigo de Íker, según parece). Para cerrar el círculo, pasaba a la 623 la conductora del programa, Olga Viza (Barcelona, 92, qué recuerdos).