Mujeres y la sal fina

“Mujeres desesperadas” (20,6%, 3,8 millones) siembra su humor en la segunda capa del cerebro, la que recoge la sal fina. La historia imposible de un barrio en el que los jardines siempre están verdes (a pesar del trabajo de alcoba de los jardineros) es otra forma de reírse, al otro lado de la calle de los nenucos de los Serrano, por citar el ejemplo más a mano. En España no le tenemos cogido el tono a la risa inteligente. Me ronda esa idea ahora que acabo de recibir un sms de una mujer directiva con este texto: “Volvía ZP de África acompañado de su vicepresidenta y en la aduana le preguntan si tiene algo que declarar. Contesta que unos sacos de café, unos colmillos de elefante y unas semillas de plantas que le habían regalado. Los guardias se miran unos a otros y le dicen: está bien, puede pasarlos, pero por la mona tiene que pagar”. Ay, la sal gorda. Y, para más inri, ni siquiera se puede decir que sea un comentario machista (aunque evidentemente lo es) vomitado entre las risotadas del bocadillo de mediodía, porque en este caso, repito, lo envía una mujer directiva desde su despacho.