House contra Malone

«House» está a dos puntos de share (cuatrocientos mil espectadores de nada) de «Sin rastro». El doctor House es un escéptico profesional (o mejor, escéptico y profesional) que dispara en lugar de hablar. Confieso que lo sigo a ratos, mientras decido si huyo de ese hospital o me quedo en la sala de espera. Nunca vi «Urgencias», tampoco «Hospital Central». Es una isla deierta en mi particular piscina de cultura popular, lo entiendo, pero decididamente las batas blancas suelen doblar el pulso a mi sangre de horchata. Ayer, como decía, House se quedó a dos puntos de Jack Malone, el policía abandonado y solitario, a veces perseguido por las dudas, por la sombra de algún inocente que mandó a la cárcel. «Sin rastro» me secuestra sin remedio, fascinado por un universo de vidas ocultas bajo la alfombra, por la pizarra en la que poco a poco ven la luz. Para «House», en Cuatro, el 11,6 de share es un excelente resultado. Para Malone, en Antena, 3, el 13,6 del primer capítulo tiende a regular. Para los espectadores, si nadie arroja la toalla, los martes son un gran día.