Y de lo dicho, nada

¿Ven esa cara? Felices como perdices. Bien, la vida es así. Zapatero ya no es ZetaP. No quiere romper España. No es un proetarra disfrazado, o poco disfrazado. No es un conspirador que protege a los verdaderos autores del 11M. No traiciona a las víctimas. Ahora sólo no sabe gestionar la crisis económica, pero ese discurso no baila con el drama, como ocurría en los últimos cuatro años. Lo curioso es que Rajoy también era el jefe de la oposición entonces. ¿O no? ¿Mandaba? Ay. Ya sabemos que no. ¿Le dejarán seguir mandando?

Rajoy sigue su guerra de la independencia

El PP sólo se debe a los españoles, a los que le votan y a los que no.

El nuevo Rajoy cree en el talante

Juan Carlos Escudier. Algo, en efecto, ha cambiado en este hombre que hace unos meses predecía el fin del mundo, la ruptura de España, la extinción de la familia, la entrega de Navarra, la rendición ante ETA, el caos, la anarquía y otros infiernos similares, y al que ahora cuesta trabajo escuchar una descalificación subida de tono del propio Gobierno: “No quiero que ningún español vote al PSOE con el único objetivo de que no gane el PP”.

Acabemos: Rajoy es un proetarra

Bien, los lectores de este blog (cien mil en unos días) ya saben por dónde van los tiros. Los teóricos de la conspiración han descubierto que no les sirve Rajoy, y andan repartiendo mandobles aquí y allá para preparar el congreso de Valencia, y el postcongreso, para colocar a Esperanza, o a quien sea que ellos decidan, que les venga bien, que puedan controlar. Son los mismos de otras teorías famosas, que no vale la pena recordar. Ahora han llegado a lo que ya sabíamos que iba a ocurrir: Rajoy, el señor de derechas de toda la vida, es un proetarra (Pío Moa dixit). No es que lo crean de verdad, como tampoco creían otras cosas, “sólo” es una forma radicalmente eficaz de alimentar el runrún: Rajoy ha cambiado, el PP ha cambiado, ya no es lo mismo, hay que darse de baja, hay que “cargarse” al barbudo… Muchos en el PP siguen/seguirán esa vaina. Como han hecho estos cuatros años con esto y aquello.

Thriller del PP, en Polònia

La tarea de decapitar a Mariano Rajoy

Jesús Cacho: Que la tarea de decapitar a Mariano Rajoy esté siendo dirigida desde las páginas de un periódico, no deja de ser una terrible anomalía en lo que a los usos democráticos de ese llamado “cuarto poder” se refiere. Lejos de informar, la función primigenia de la crítica abierta y ácida al Gobierno y a la oposición de turno, ha dado paso a la intervención descarnada y a cara de perro en las decisiones que competen a los líderes políticos.

El descendimiento de Rajoy

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.