El oficio de los actores es jugar

Elvira Lindo: En los últimos tiempos he tenido la oportunidad de ver varias actuaciones conmovedoras, de esas que te hacen colocar a esos intérpretes entre el grupo de individuos que han sacudido tu estado emocional: Charlize Theron y Tommy Lee Jones, en El valle de Elah, y James McAvoy, en Expiación. No me cabe la menor duda de que hay que ser sensible y perspicaz en la observación del comportamiento humano para expresar todo lo que ellos consiguen con esos papeles. No sé cómo son, no padezco de mitomanía, y para mí no significa gran cosa conocer sus opiniones políticas(…).

Se habla estos días de los triunfos americanos de Bardem como si de alguna manera compensaran los ataques que recibió en estos últimos años por parte de la derecha española. Bardem está por encima hasta del propio Bardem. Incluso, cuando le oí decir que dudó en hacer Antes que anochezca por una cuestión ideológica, la emoción que me produjo su interpretación de Reynaldo Arenas no se vio mermada. Por muy serios que se pongan o nos pongamos, su oficio es jugar. Y a mí con los buenos actores me pasa como con los niños graciosos, que me gustan hasta cuando no los aguanto.

Una respuesta

  1. Estoy de acuerdo con Elvira Lindo. Admiro a Bardem cuando juega, pero el personaje público me estomaga. Por la primera razón le vi en “Mar adentro” y le veré en “No es país para viejos”, y por la segunda cambio de canal o de emisora cuando le ponen un micro en la boca. Espero que le den el Oscar por su trabajo como actor, aunque corremos el peligro de que diga alguna idiotez en el estrado.

Escribe un comentario